Vistas de página en total

domingo, 23 de enero de 2022

 

Nubes que ocultan engañan y agreden

con humo tan suave que la herida es invisible

leves los arañazos apenas se sienten

pero crecen y profundizan, se vuelven compleja maraña de vasos sanguíneos y pieles.


No puedo sostener lo que no puedo sentir

porque de sentirlo el dolor sería tan grande que se haría incompatible

con la vida


No puedo compartir lo que no sostengo

y se va llenando un vacío de silencio, de imágenes desconectadas, de lluvia invisible


Una lluvia que persistente nos va empapando

y nos hace sentir el frío de la nada, del desapego, de la rabia sin sentido

de la rabia tan sentida y desbocada


Esa rabia que no es nada y lo cubre todo

y provoca que los abrazos se evaporen y las palabras distorsionen todos sus significados.


Esa rabia que es dolor

por el daño sentido y por el provocado

por el recibido y el ocasionado.


Quiero deshacer la nube evaporando con tu risa sus gotículas

para que se deshagan en azules claros

los cielos que se nos han negado.


Quiero convertir la nube en un abrazo cálido

donde podamos confluir como almas nuevas

y aprender a amarnos desde lo más complejo a lo más humano.

domingo, 21 de marzo de 2021

Dolor y duda

Qué se rompió en mí que tan enorme grieta resintió

qué mano, ausencia, grito, dolor, indiferencia

alimentó un salvaje deseo y necesidad de ser sentida.

Qué me pasó que no sentí

y dejando de sentir guardé en el olvido

y olvidado y perdido se convirtió en monstruoso alarido. 

Sólo mi cuerpo sabe

no mi conciencia

Sólo un salvaje bloqueo

que amortigua dolor y risas

a partes iguales

Sólo mi cuerpo duele

y cuando duele

se desconecta

arrasando cualquier intento de acercarme a lo temido

cuando lo temido es a la vez lo deseado

y cuando ese deseo crece,

implosiona

y se me retuerce dentro

y me envenena el alma. 

viernes, 20 de septiembre de 2019

Vuelvo y me acoges
condicionando acentos
y construcciones gramaticales.
Valladolid se abre
en un regazo cálido
y un nido suave
sobre horizontes amplios.
Desde Simancas hueles
a origen
a esencia de vida
a hojaldre.
Sentirme hija
de una tierra plana
en cierto modo desconocida
me sorprende y
de algún modo
me tranquiliza.


viernes, 1 de septiembre de 2017

Reflexiones tras lectura "El huracán y la mariposa"

Tengo y no tengo para darte
apenas un silencio ensangrentado.
Te propongo lazos, nudos y escaleras
y a la vez me enredo en pozos y oscuras cuevas.
Sueño con acelerar latidos
ralentizar inspiraciones
impulsar saltos al vacío
y vaciar de saltos mi camino.

Tengo y no tengo para darte
apenas un espejo en mil pedazos.
Te propongo nuevos rostros, sonrisas nuevas
y a la vez mi máscara se endurece
y resquebraja.
Sueño con vestirme a juego
desnudar mi alma
despeinar mi pelo
y aromatizar mi ausencia...
    ....te echo de menos.

lunes, 4 de enero de 2016

Te miro y a través de tus espejos
veo tan sólo el resplandor de tus lágrimas
lágrimas hechas de arco iris, de lunas y reflejos
          en el mar.

Trato de bucear en los ojos que las vierten
y caigo en un profundo foso de luz azul
         y blanco azahar.

Procuro hablarte con silencios infinitos
que calmen agonías, miedos, fracasos y torpezas
pero encuentro mi silencio tan inhábil y distante
que apenas comienzo ya me siento fracasar.

martes, 21 de enero de 2014

DES

estoy como desoyendo
como desmotivando cada idea
tratando desesperadamente de enturbiar
cualquier atisbo de esperanza

estoy como descreyéndome
como tratando de despistar mis inquietudes
buscando en el temblor
y escondiendo en los temores
como si allí apartados
se volvieran imposibles, inalcanzables

puedes pensar que estoy desviviéndome
y es así
me descreo
me desanimo
me desespero
en fin... que me des   vivo

jueves, 26 de diciembre de 2013

Seis versitos de Benedetti


Piedritas destapadas
suaves, pesadas, brillantes
para llenarse los bolsillos
y hacerse los collares.

Y socorros de lágrimas saladas
mentiras de ilusión
auxilios a la esperanza
cadenitas de humo hacia la nada.
Y alertas de amaneceres
juventudes enmarañadas
golpes de realidad que se ajustan a la pantalla
que se agolpan en mi retina
desesperada.

Y caracoles de mar
infinitos como la nada
que arrastran impávidos sus sueños
por las arenas blancas
de una playa casi desierta
donde está mi niño jugando
con una botella…